El FMI ha pedido abiertamente a Rajoy que no espere a 2013 para bajar el IVA, y que vaya reduciendo el sueldo de los funcionarios. Esta es la medida que usó Zapatero a mediados de 2010 para tranquilizar a los mercados, cuando la prima de riesgo rondaba los 164 puntos básicos. Rajoy criticó duramente esas medidas -que vinieron acompañadas de la congelación de las pensiones-, sacando a la luz su faceta más populista y diciendo que no se puede cargar todo contra el ciudadano medio.
Ahora dice Christine Lagarde que o se incrementa el IVA en 2012, o la reducción del déficit público del 8,9% del PIB al 5,3% no será efectiva. Otro paso a seguir es bajar el sueldo a los funcionarios, otra vez. Y Rajoy se ha comprometido a "hacer los deberes.
Doy por hecho que Rajoy, aunque tome medidas "que no le gustan", hará caso a la directora del FMI. La pregunta que me viene a la mente no se relaciona con la subida del IVA, sino con las medidas que adoptará nuestro presidente del Gobierno el año próximo para seguir cumpliendo el objetivo de déficit. Incrementar el Impuesto al Valor Agregado era el as que Rajoy se guardaba en la manga para el año que viene, así como la reducción de salarios públicos. ¿Cuáles serán, pues, las medidas que tomará Rajoy en 2013 para realizar una labor continuista de ajuste presupuestario? Si el FMI está obligando a Rajoy a tomar impopulares medidas que él mismo había pensado para el año que viene, ¿cómo llegaremos al 3% de déficit en 2013?
Aunque a este rescate lo disfracemos de "línea de crédito", "flujo para la recapitalización", "plan de ayuda europea para la banca española", la realidad es que la troika no regala nada y el dinero vale mucho, especialmente en épocas de, como diría Zapatero, "desaceleración económica".
Rajoy se empeñó en decir que ha sido él el que ha presionado a Europa, que aquí no va a venir nadie a vigilar si "hacemos los deberes", que lo que vamos a recibir no es un rescate, que el no rescate afectará únicamente a la banca, que él seguirá haciendo los deberes... Y el resultado ha sido que a Europa no le gustan las medidas que Rajoy ha adoptado contra la crisis (atacó la subida de IRPF y el contrato de prueba, entre otras cosas), que el Banco Central Europeo cree que la gestión de la crisis de Bankia se ha llevado a cabo de la peor forma posible y que la troika supervisará el rescate, todo esto mientras la prensa internacional (es decir, la que el PP no puede controlar) critica a Rajoy por mentir a los españoles y vender el rescate como un éxito.
Yo no sé cuáles
son las medidas idóneas para salir de la crisis, pero desde luego lo que
sí sé es que el Ejecutivo necesita una dosis de humildad,
transparencia, sinceridad para con el pueblo que gobierna y un poquito
de llamar a las cosas por su nombre. Si esto no empieza a suceder,
acabermos como Grecia, un país donde antes de comenzar la crisis un
maestro de escuela cobraba 1.200 euros mensuales, y ahora percibe 600 euros
mensuales y bajando.
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sábado, 16 de junio de 2012
miércoles, 13 de junio de 2012
El rescate nos conduce a la pobreza
El gran problema económico que estamos sufriendo actualmente en España es difícil de asimilar porque detrás de las cifras parece que sólo hay números, sin darnos cuenta de que cada cifra supone un drama humano, un drama que tiene rostro y tiene historia, un drama que la desinformación viste con cifras para que no conozcamos la información humana.
El rescate europeo a la banca española se estima en 100.000 millones de euros, y aunque se intente generar la sensación satisfactoria de que ese "crédito" supondrá un balón de oxígeno para las cuentas del Estado, no somos del todo conscientes de dónde nos estamos metiendo.
100.000 millones de euros suponen el 10% del PIB. En 2011 el déficit público fue del 8,9% del PIB, y Rajoy está intentando reducirlo al 5,3%. ¿Qué quiere decir esto? Que los recortes extras en Educación y Sanidad, la subida de tasas, las subidas de IRPF, IBI y futuro IVA, la amnistía fiscal, la congelación del salario mínimo, la supresión de subvenciones y becas, la reducción del presupuesto para investigación y desarrollo, el despido barato, la autorregulación de los convenios colectivos, etc. son medidas que se han tomado para reducir el déficit público en un 3,5% del PIB, y ahora recibimos con los brazos abiertos una nueva deuda que supone el 10% del PIB (más intereses).
Lo feo de esta "ayuda" no es la ayuda en sí, sino el receptor de la misma. Por activa y por pasiva nos convencen de que el rescate no es una intervención, que simplemente sirve para sanear el sistema financiero, y justo hoy se conoce que el Banco de España sancionó a 66 directivos de cuatro entidades por "infracciones muy graves". Es decir, estamos hipotecando nuestro futuro y el de nuestros hijos para salvar a un sector en el que prima la mala praxis y la mentira.
La cuestión que nos debemos plantear no es si recibir o no recibir 100.000 millones de euros, sino cómo se va a devolver esa cuantía. ¿Qué pasará si la banca, de repente, se da cuenta de que no es capaz de devolver ese dinero? ¿Permitiremos que los bancos se hundan dejándonos una deuda que somos incapaces de pagar, o definitivamente privatizaremos todos los sectores públicos para hacer frente a los compromisos con Europa?
El gran problema endémico de los países pobres es que, para escapar de esa pobreza, los países ricos en un acto de bondad les prestaron las cantidades de dinero "suficientes" para crecer y escapar de la pobreza, y actualmente no son capaces de crecer porque tienen demasiadas deudas e intereses que pagar a los países ricos. No digo nada y lo digo todo.
El rescate europeo a la banca española se estima en 100.000 millones de euros, y aunque se intente generar la sensación satisfactoria de que ese "crédito" supondrá un balón de oxígeno para las cuentas del Estado, no somos del todo conscientes de dónde nos estamos metiendo.
100.000 millones de euros suponen el 10% del PIB. En 2011 el déficit público fue del 8,9% del PIB, y Rajoy está intentando reducirlo al 5,3%. ¿Qué quiere decir esto? Que los recortes extras en Educación y Sanidad, la subida de tasas, las subidas de IRPF, IBI y futuro IVA, la amnistía fiscal, la congelación del salario mínimo, la supresión de subvenciones y becas, la reducción del presupuesto para investigación y desarrollo, el despido barato, la autorregulación de los convenios colectivos, etc. son medidas que se han tomado para reducir el déficit público en un 3,5% del PIB, y ahora recibimos con los brazos abiertos una nueva deuda que supone el 10% del PIB (más intereses).
Lo feo de esta "ayuda" no es la ayuda en sí, sino el receptor de la misma. Por activa y por pasiva nos convencen de que el rescate no es una intervención, que simplemente sirve para sanear el sistema financiero, y justo hoy se conoce que el Banco de España sancionó a 66 directivos de cuatro entidades por "infracciones muy graves". Es decir, estamos hipotecando nuestro futuro y el de nuestros hijos para salvar a un sector en el que prima la mala praxis y la mentira.
La cuestión que nos debemos plantear no es si recibir o no recibir 100.000 millones de euros, sino cómo se va a devolver esa cuantía. ¿Qué pasará si la banca, de repente, se da cuenta de que no es capaz de devolver ese dinero? ¿Permitiremos que los bancos se hundan dejándonos una deuda que somos incapaces de pagar, o definitivamente privatizaremos todos los sectores públicos para hacer frente a los compromisos con Europa?
El gran problema endémico de los países pobres es que, para escapar de esa pobreza, los países ricos en un acto de bondad les prestaron las cantidades de dinero "suficientes" para crecer y escapar de la pobreza, y actualmente no son capaces de crecer porque tienen demasiadas deudas e intereses que pagar a los países ricos. No digo nada y lo digo todo.
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