Imagine que su hermano le envía por correo un tratamiento homeopático para su mielitis idiopática (una lesión de la médula espinal).
Imagine que la Vigilancia Aduanera, por un error o por pura incompetencia, confunde la sustancia homeopática con heroína y le detiene por "tráfico de drogas y contrabando".
Imagine que, después de que el juez alegue que eso es heroína "porque de ser homeopatía podría adquirirlo en España", le dejen en libertad con cargos y sin pasaporte después de varias horas en el calabozo.
Imagine que, debido a no tener pasaporte, pierda un viaje a Uruguay para ver a su familia.
Imagine que la prensa de la región airee, gracias a las fuentes policiales, que "se interceptan 220 gramos de heroína camuflada en medicamentos homeopáticos".
Imagine que la familia de su cónyuge, sin consultar con su propia opinión, decida hacerle el vacío debido a las noticias de la prensa.
Imagine que los resultados toxicológicos se demoren más de 3 meses para acabar corroborarndo una ausencia total de heroína en sus pertenencias. Es decir, imagine el tiempo total que está usted sin su tratamiento para la mielitis idiopática (una afección que le dificulta el caminar).
Imagine que tres años después aún no ha conseguido que la policía borre su ficha de pseudo delincuente.
Imagine que tres años después de este calvario aún necesita de tratamiento psicológico.
Imagine que la única respuesta que obtiene del responsable de tamaño error sea "eso te pasa por traer medicación de Uruguay".
Imagine que el Consejo General de Poder Judicial desestime su solicitud de reparación por el daño sufrido.
Ahora, imagine que vive usted en una democracia consolidada, en un Estado de Derecho, ¿le parecería posible que estos hechos fueran veraces? ¿Cree admisible que la única solución ante tal afrenta sea inculparle a usted mismo por importar medicamentos? Parece ser que sí, que si usted es víctima de un error policial nadie ha de responsabilizarse, parece que los cuerpos de seguridad del Estado gozan de una inmunidad que, por cierto, no está recogida en la Constitución. Estado de Derecho inconstitucional, extraño país en el que vivimos.
Mostrando entradas con la etiqueta policía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta policía. Mostrar todas las entradas
lunes, 10 de junio de 2013
lunes, 13 de mayo de 2013
Génesis del #15M
Se acerca el segundo aniversario del movimiento 15-M, y muchas son las valoraciones que de este bienio se publican estos días. Para sus detractores, ha perdido fuerza y se ha desvirtuado una iniciativa con alguna que otra idea buena pero un mal encauzamiento; para sus defensores, continúa un camino empedrado de obstáculos que ha ido consiguiendo alguna que otra meta.
Recuerdo nítidamente los días precedentes a aquel 15 de mayo de 2011, y recuerdo nítidamente los días posteriores. Algo más de un mes antes, el 7 de abril, Juventud Sin Futuro había convocado una manifestación cuyo lema principal era "Sin casa, sin curro, sin pensión, SIN MIEDO". Asistimos varios miles, y para lo que hasta entonces solían ser las protestas callejeras, podría decirse que estuvo muy concurrida. Como había sido jueves, la convocatoria para la manifestación del 15 de mayo, domingo, se planteaba con ilusión y con ganas, con la esperanza de copar las calles de Madrid gritando que este sistema cercenaba el futuro de muchos jóvenes, y que los jóvenes no estábamos de acuerdo.
La tarde del 15 de mayo de 2011 hacía un calor asfixiante, coleteaba la primavera dejando atisbar lo que iba a ser un caluroso verano de gran calado social. El ambiente era festivo, jovial, y los más sorprendente: muy, muy concurrido. La desesperanza que generaba el paro, la sobrecualificación laboral, la imposibilidad hipotecaria, el futuro limitado y todas las situaciones habituales que generaron la protesta, fue sustituida por la ilusión de quien cree estar haciendo algo grande, de quien sueña con ver más allá de las paredes sistémicas con las que se chocan nuestros anhelos, de quien es consciente de que esta sodomización institucional es colectiva.
Después de la marcha y la lectura del manifiesto, muchos de nosotros decidimos sentarnos en Sol a echar un rato. Recuerdo cómo vimos correr a una multitud calle Montera abajo, recuerdo el ruido de las pelotas de goma, recuerdo el pánico inexplicable que provocaron las fuerzas de seguridad del Estado en un día jovial y festivo. Recuerdo el moratón que tenía Aida en la pierna por una pelota de goma, recuerdo que Yoanna fue a la manifestación a hacer unas fotos para un trabajo (estudiaba periodismo) y que se despertó en un hospital con un porrazo en la cabeza... Se estaba metiendo al metro para irse a casa pero la policía pasaba por ahí. También recuerdo cómo, ante la incomprensión de la reacción desmedida que tuvieron los antidisturbios, hubo personas que decidieron quedarse en Sol a modo de protesta.
Recuerdo las imágenes de cómo les echaron de madrugada, recuerdo que volvieron, y que reiteraron su expulsión efectuándose alguna detención. Recuerdo cómo las redes sociales difundieron una concentración en Sol para el martes 17 de mayo, en solidaridad con los acampados frustrados, y recuerdo que cifraron la asistencia en unas 15.000 personas. Yo diría que el verdadero movimiento 15-M nació ese martes, cuando la gran multitud allí aglomerada se sorprendió, incluso, de ser tan multitudinaria, cuando realmente hervía el sentimiento de poder cambiar las cosas, de que era posible acelerar el rumbo de una revolución pacífica que hiciera real lo que nos estaban robando: el Estado de bienestar.
La gente empezó a organizarse, se crearon comisiones, los acampados se multiplicaron y los simpatizantes que no llegamos a acampar íbamos a Sol todas las tardes, así como un sinfín de personas de todas las edades que se acercaban para decir cosas como: "enhorabuena, yo no confiaba en la juventud y me habéis sorprendido", o "esto es el comienzo, esto es el comienzo". La fecha clave era el viernes 20 de mayo: a las 24:00 horas comenzaría la jornada de reflexión previa a las elecciones autonómicas del 22 de mayo de 2011, y cualquier propaganda o consigna política se consideraba ilegal en dicha jornada. Sin embargo, había convocada una concentración para esa hora, lo que suponía un órdago en toda regla al ministerio del Interior y a la Delegación del Gobierno de Madrid. La expectación era máxima.
Llegó el viernes, pasó la tarde -con más movimiento que los días anteriores- sin ningún altercado, cayó la noche y cada vez éramos más los allí reunidos. Se hicieron las 00:00, y de repente un silencio atronador barrió de punta a punta la Puerta del Sol de Madrid. Dicen que estábamos unas 30.000 personas, y yo, testigo, aseguro que todas estábamos en silencio, con las manos en alto moviendo las palmas en señal de protesta. Mis lágrimas de emoción no impidieron que vislumbrase muchas más lágrimas de emoción, el sentimiento que allí vivimos muchos es indescriptible, la sensación de estar cambiando el rumbo de un país era real.
Sin embargo, los críticos al movimiento no tardaron en aparecer, las marionetas del sistema no tardaron en acusar, los medios de comunicación lacayos no tardaron en difamar, las fuerzas de seguridad no tardaron en agredir, los partidos políticos no tardaron en sentir el miedo de la ciudadanía y, en definitiva, sobre el movimiento 15-M cayó la losa de la injuria y la descripción cobarde del que ve peligrar su estatus: de los miles de jóvenes que estuvimos allí protestando, de los miles de jóvenes que apoyaron esas protestas a lo largo de toda la geografía española y alrededor de todo el Mundo, se convirtió -mediáticamente- al 15-M en un movimiento sectario de perroflautas, piojosos y muertos de hambre.
Ahora, dos años después, se intenta deslegitimar al 15-M diciendo que no ha conseguido hacer nada en todo este tiempo. Independientemente de los logros constatables que se han alcanzado, no se debe olvidar lo más importante: el 15-M sembró el germen de la protesta ciudadana, el 15-M ayudó a perder el miedo, el 15-M recordó que democracia significa que el pueblo es soberano y, en definitiva, el 15-M abrió el camino para comprender que esto no es una crisis, es una estafa.
Recuerdo nítidamente los días precedentes a aquel 15 de mayo de 2011, y recuerdo nítidamente los días posteriores. Algo más de un mes antes, el 7 de abril, Juventud Sin Futuro había convocado una manifestación cuyo lema principal era "Sin casa, sin curro, sin pensión, SIN MIEDO". Asistimos varios miles, y para lo que hasta entonces solían ser las protestas callejeras, podría decirse que estuvo muy concurrida. Como había sido jueves, la convocatoria para la manifestación del 15 de mayo, domingo, se planteaba con ilusión y con ganas, con la esperanza de copar las calles de Madrid gritando que este sistema cercenaba el futuro de muchos jóvenes, y que los jóvenes no estábamos de acuerdo.
La tarde del 15 de mayo de 2011 hacía un calor asfixiante, coleteaba la primavera dejando atisbar lo que iba a ser un caluroso verano de gran calado social. El ambiente era festivo, jovial, y los más sorprendente: muy, muy concurrido. La desesperanza que generaba el paro, la sobrecualificación laboral, la imposibilidad hipotecaria, el futuro limitado y todas las situaciones habituales que generaron la protesta, fue sustituida por la ilusión de quien cree estar haciendo algo grande, de quien sueña con ver más allá de las paredes sistémicas con las que se chocan nuestros anhelos, de quien es consciente de que esta sodomización institucional es colectiva.
Después de la marcha y la lectura del manifiesto, muchos de nosotros decidimos sentarnos en Sol a echar un rato. Recuerdo cómo vimos correr a una multitud calle Montera abajo, recuerdo el ruido de las pelotas de goma, recuerdo el pánico inexplicable que provocaron las fuerzas de seguridad del Estado en un día jovial y festivo. Recuerdo el moratón que tenía Aida en la pierna por una pelota de goma, recuerdo que Yoanna fue a la manifestación a hacer unas fotos para un trabajo (estudiaba periodismo) y que se despertó en un hospital con un porrazo en la cabeza... Se estaba metiendo al metro para irse a casa pero la policía pasaba por ahí. También recuerdo cómo, ante la incomprensión de la reacción desmedida que tuvieron los antidisturbios, hubo personas que decidieron quedarse en Sol a modo de protesta.
Recuerdo las imágenes de cómo les echaron de madrugada, recuerdo que volvieron, y que reiteraron su expulsión efectuándose alguna detención. Recuerdo cómo las redes sociales difundieron una concentración en Sol para el martes 17 de mayo, en solidaridad con los acampados frustrados, y recuerdo que cifraron la asistencia en unas 15.000 personas. Yo diría que el verdadero movimiento 15-M nació ese martes, cuando la gran multitud allí aglomerada se sorprendió, incluso, de ser tan multitudinaria, cuando realmente hervía el sentimiento de poder cambiar las cosas, de que era posible acelerar el rumbo de una revolución pacífica que hiciera real lo que nos estaban robando: el Estado de bienestar.
La gente empezó a organizarse, se crearon comisiones, los acampados se multiplicaron y los simpatizantes que no llegamos a acampar íbamos a Sol todas las tardes, así como un sinfín de personas de todas las edades que se acercaban para decir cosas como: "enhorabuena, yo no confiaba en la juventud y me habéis sorprendido", o "esto es el comienzo, esto es el comienzo". La fecha clave era el viernes 20 de mayo: a las 24:00 horas comenzaría la jornada de reflexión previa a las elecciones autonómicas del 22 de mayo de 2011, y cualquier propaganda o consigna política se consideraba ilegal en dicha jornada. Sin embargo, había convocada una concentración para esa hora, lo que suponía un órdago en toda regla al ministerio del Interior y a la Delegación del Gobierno de Madrid. La expectación era máxima.
Llegó el viernes, pasó la tarde -con más movimiento que los días anteriores- sin ningún altercado, cayó la noche y cada vez éramos más los allí reunidos. Se hicieron las 00:00, y de repente un silencio atronador barrió de punta a punta la Puerta del Sol de Madrid. Dicen que estábamos unas 30.000 personas, y yo, testigo, aseguro que todas estábamos en silencio, con las manos en alto moviendo las palmas en señal de protesta. Mis lágrimas de emoción no impidieron que vislumbrase muchas más lágrimas de emoción, el sentimiento que allí vivimos muchos es indescriptible, la sensación de estar cambiando el rumbo de un país era real.
Sin embargo, los críticos al movimiento no tardaron en aparecer, las marionetas del sistema no tardaron en acusar, los medios de comunicación lacayos no tardaron en difamar, las fuerzas de seguridad no tardaron en agredir, los partidos políticos no tardaron en sentir el miedo de la ciudadanía y, en definitiva, sobre el movimiento 15-M cayó la losa de la injuria y la descripción cobarde del que ve peligrar su estatus: de los miles de jóvenes que estuvimos allí protestando, de los miles de jóvenes que apoyaron esas protestas a lo largo de toda la geografía española y alrededor de todo el Mundo, se convirtió -mediáticamente- al 15-M en un movimiento sectario de perroflautas, piojosos y muertos de hambre.
Ahora, dos años después, se intenta deslegitimar al 15-M diciendo que no ha conseguido hacer nada en todo este tiempo. Independientemente de los logros constatables que se han alcanzado, no se debe olvidar lo más importante: el 15-M sembró el germen de la protesta ciudadana, el 15-M ayudó a perder el miedo, el 15-M recordó que democracia significa que el pueblo es soberano y, en definitiva, el 15-M abrió el camino para comprender que esto no es una crisis, es una estafa.
Etiquetas:
15-M,
15M,
crisis,
manifestación,
mayo,
policía,
protesta,
Puerta del Sol,
Sol
lunes, 21 de mayo de 2012
Cerveza sí, reivindicación no
Tengo un grupo de amigas que están rodando un documental -Stop! Rodando el cambio- sobre decrecimiento, y el pasado jueves 17 de mayo hicieron una presentación del tráiler para conseguir algunos fondos que les ayuden a financiar el documental. El decrecimiento goza de diferentes teorías y formas de ejecutarlo, así como de multitud de niveles en los que se encuentran sus adeptos para llevar a cabo "otra forma de vida".
Desde transportarse en bicicleta hasta irse a vivir a una aldea construida por las propias personas involucradas, pasando por rehabitar pueblos abandonados o formar grupos de consumo -de alimentos ecológicos- dentro de las ciudades. Las formas de llevar a cabo el decrecimiento y el grado en que tomarse estos nuevos estilos de vida están abiertos a la conciencia de cada uno, y el documental pretende recorrer estas diferentes interpretaciones para demostrar que otra forma de vivir es posible.
Después del visionado del traíler que hicieron el jueves, con posteriores representación de títeres y jam session, decidieron ir a dar una vuelta por los alrededores del madrileño barrio de 4 Caminos, sin reparar en que el grupo que habían constituido superaba la decena de personas.
Así pues, pasó lo que en Madrid había de pasar: un grupo de personas se reúnen en una plaza y la aparición de la policía no se hace esperar. Los agentes venían, a causa de una supuesta llamada de un vecino, a comprobar que todo estuviera en orden y que no se produjesen altercados. Preguntaron a los jóvenes -de edades comprendidas entre los 22 y los 28 años- cuál era el motivo por el que estaban allí, y ellos respondieron que no había ningún motivo especial: estaban charlando tranquilamente en un lugar cercano a sus casas, ante lo que un policía preguntó: "¿pero estáis reivindicando algo?". La respuesta fue negativa, y los agentes se marcharon.
Es en este punto donde se encuentra la reflexión: ¿no pasa nada por estar tomando una cerveza en la calle, cuando esta forma de "botellón" hasta hace poco tiempo estaba absolutamente demonizada, pero sí por estar reivindicando algún derecho que se ha visto recortado por los "ajustes" del Gobierno? ¿Hasta dónde llega la histeria colectiva que criminaliza a los jóvenes por reclamar un Estado de Bienestar efectivo? ¿Dónde se encuentra el límite de la libertad de reunión?
Sin lugar a dudas, estamos viviendo el momento justo para analizar nuestro Sistema y las partes en que su incorrección se hace más evidente, y no hay nada más enriquecedor para empezar a mejorarlo que el debate, el diálogo entre aquellos que se supone han de marcar los pasos de la Historia y escribir su propio futuro. Sin embargo, algo habrá de oscuro en este sistema desigualitario que nos han impuesto para que la simple reunión de una docena de jóvenes llame la atención de las fuerzas del orden. ¿Qué hubiese pasado si este grupo de veinteañeros hubiese estado reivindicando algo o debatiendo sobre política? ¿La policía se habría marchado de la misma forma, o les habría tratado como individuos subversivos, clandestinos y organizados?
Habremos de quedarnos con la incógnita de lo que podría haber pasado, pero al menos tenemos la certeza de que mucho miedo han de tener las elites que nos gobiernan para que la policía acuda a supervisar una inocua reunión de amigos. La palabra clave es esa: miedo. Ellos juegan con nuestro miedo a perderlo todo para recortar derechos básicos, para elevar impuestos desigualmente, para inyectar dinero público a bancos privados, para amnistiar al corrupto y para criminalizar al disconforme. Ellos juegan con nuestro miedo, pero también tienen su propio miedo: miedo a perder poder, a que se debilite su estatus, miedo del hartazgo social y, especialmente, miedo de una unión del 99%.
Y una cosa es segura: asusta más el miedo a perder el poder de quienes lo ostentan, que el miedo a perderlo todo de quienes no tienen nada.
Desde transportarse en bicicleta hasta irse a vivir a una aldea construida por las propias personas involucradas, pasando por rehabitar pueblos abandonados o formar grupos de consumo -de alimentos ecológicos- dentro de las ciudades. Las formas de llevar a cabo el decrecimiento y el grado en que tomarse estos nuevos estilos de vida están abiertos a la conciencia de cada uno, y el documental pretende recorrer estas diferentes interpretaciones para demostrar que otra forma de vivir es posible.
Después del visionado del traíler que hicieron el jueves, con posteriores representación de títeres y jam session, decidieron ir a dar una vuelta por los alrededores del madrileño barrio de 4 Caminos, sin reparar en que el grupo que habían constituido superaba la decena de personas.
Así pues, pasó lo que en Madrid había de pasar: un grupo de personas se reúnen en una plaza y la aparición de la policía no se hace esperar. Los agentes venían, a causa de una supuesta llamada de un vecino, a comprobar que todo estuviera en orden y que no se produjesen altercados. Preguntaron a los jóvenes -de edades comprendidas entre los 22 y los 28 años- cuál era el motivo por el que estaban allí, y ellos respondieron que no había ningún motivo especial: estaban charlando tranquilamente en un lugar cercano a sus casas, ante lo que un policía preguntó: "¿pero estáis reivindicando algo?". La respuesta fue negativa, y los agentes se marcharon.
Es en este punto donde se encuentra la reflexión: ¿no pasa nada por estar tomando una cerveza en la calle, cuando esta forma de "botellón" hasta hace poco tiempo estaba absolutamente demonizada, pero sí por estar reivindicando algún derecho que se ha visto recortado por los "ajustes" del Gobierno? ¿Hasta dónde llega la histeria colectiva que criminaliza a los jóvenes por reclamar un Estado de Bienestar efectivo? ¿Dónde se encuentra el límite de la libertad de reunión?
Sin lugar a dudas, estamos viviendo el momento justo para analizar nuestro Sistema y las partes en que su incorrección se hace más evidente, y no hay nada más enriquecedor para empezar a mejorarlo que el debate, el diálogo entre aquellos que se supone han de marcar los pasos de la Historia y escribir su propio futuro. Sin embargo, algo habrá de oscuro en este sistema desigualitario que nos han impuesto para que la simple reunión de una docena de jóvenes llame la atención de las fuerzas del orden. ¿Qué hubiese pasado si este grupo de veinteañeros hubiese estado reivindicando algo o debatiendo sobre política? ¿La policía se habría marchado de la misma forma, o les habría tratado como individuos subversivos, clandestinos y organizados?
Habremos de quedarnos con la incógnita de lo que podría haber pasado, pero al menos tenemos la certeza de que mucho miedo han de tener las elites que nos gobiernan para que la policía acuda a supervisar una inocua reunión de amigos. La palabra clave es esa: miedo. Ellos juegan con nuestro miedo a perderlo todo para recortar derechos básicos, para elevar impuestos desigualmente, para inyectar dinero público a bancos privados, para amnistiar al corrupto y para criminalizar al disconforme. Ellos juegan con nuestro miedo, pero también tienen su propio miedo: miedo a perder poder, a que se debilite su estatus, miedo del hartazgo social y, especialmente, miedo de una unión del 99%.
Y una cosa es segura: asusta más el miedo a perder el poder de quienes lo ostentan, que el miedo a perderlo todo de quienes no tienen nada.
jueves, 23 de febrero de 2012
Mitificar y desmitificar la Primavera Valenciana
Sé que no estoy en posición de hacer una valoración crítica de la Primavera Valenciana, puesto que resido en Madrid y no he acudido a cubrir la noticia. Sin embargo, voy a seguir el modus operandi de la mayoría de medios de comunicación de nuestro país: voy a regirme por informaciones de agencias y de otros medios. Total, hay que abaratar costes de producción.
En primer lugar, voy a exponer brevemente la situación previa a la Primavera Valenciana:
1. Se desata una red de corrupción que salpica a numerosos cargos del PP de la Comunidad Valenciana. Se ha cifrado el saqueo de la trama en unos 120 millones de euros del erario público.
2. Un juez decide destapar la trama de corrupción, pero como el partido político implicado es muy influyente y tiene bastantes contactos en el sistema judicial (que, como en cualquier democracia de prestigio, está absolutamente separado del sistema ejecutivo) finalmente se inhabilita a este juez demasiado curiosillo durante once años.
3. El presidente de la Comunidad Valenciana es juzgado por presunta conexión con la trama corrupta, pero como tiene un gran respaldo "popular", un jurado decide que es no culpable de los cargos por los que se le imputa, y estima que su conexión con la trama es estrictamente comercial (lo cual no dista demasiado de la realidad, y hay gente que opina que precisamente ése es el motivo que debería meterlo entre rejas).
4. Como los diversos dirigentes del PP de la Comunidad Valenciana se han quedado con unos 120 millones de euros públicos, la región no tiene dinero para, entre otras cosas, la calefacción de los institutos (durante un período hipotérmico que incluye un par de olas de frío siberiana y polar).
5. Los adolescentes, peligrosos ultras armados con libros, protestan durante varias jornadas. A ellos se suman otros ciudadanos que no ven normal la reducción de calidad de la educación y sanidad públicas causada por la desviación del dinero público a los bolsillos de los dirigentes de la región.
6. La policía recibe órdenes de la delegación de Gobierno de disolver por la fuerza las manifestaciones, y sin plantearse que pegar a niños está mal visto o que estos perroflautas se quejan por la disolución de derechos que también afectan a los mismos antidisturbios, deciden repartir más hostias que los curas un domingo.
A partir de estos hechos, se ha desatado una furibunda lucha entre izquierda y derecha cuyo único objetivo es buscar culpables de la situación. Aun a riesgo de parecer populista (en los últimos tiempos, cualquier persona que se queja de los de arriba es tachada como tal), voy a establecer mi propia conclusión: seguramente hubo provocación por parte de una minoría de los manifestantes, pero eso no legitima una brutal represión policial ni la desinformación -y en ocasiones tergiversación- de las protestas.
En primer lugar, voy a poner varios enlaces de los vídeos que demuestran la magnitud de la acción policial:
- Policía lanza a dos chicas contra un coche http://www.youtube.com/watch?v=A6G_4eIaDyY
- Policía pega a un niño sin motivo alguno y le rompe las gafas http://www.youtube.com/watch?v=42upGmB1Jm4&feature=results_video&playnext=1&list=PLAA75A1B279A83DF4
- Policía carga contra señoras mayores que quieren dar un paseo http://www.youtube.com/watch?v=gMpx_TQ6Fqo&feature=results_video&playnext=1&list=PLAA75A1B279A83DF4
- Periodista de RNE se queja de que la han agredido en Valencia http://www.rtve.es/alacarta/audios/radio-nacional/siguen-protestas-estudiantiles-valencia-medio-cargas-policiales/1327778/
- Un médico del Hospital Clínico de Valencia denuncia que la policía requisó los partes médicos de los heridos por la represión policial y que, además, les han prohibido informar a la prensa. http://www.goear.com/listen/2060f11/corte-hablar-por-hablar-dice-que-policia-roba-partes-a-ciudadanos-un-medico-internista-de-urgencias-en-vlc
- Antonio Moreno, jefe superior de la policía en Valencia, llama "el enemigo" a los estudiantes http://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2012/02/20/jefe-policia-llama-enemigo-estudiantes/883026.html
- El único vídeo que he encontrado (bueno, ni siquiera lo he encontrado, me lo ha cedido @cerebrada) que demuestra la violencia de los estudiantes http://www.youtube.com/watch?v=qQr96QsTePE&feature=player_embedded
- Una de las tantas noticias de La Razón que deslegitima la protesta http://www.larazon.es/noticia/5597-la-primavera-valenciana-real-calefaccion-dinero-y-delincuentes
Ahora bien, las imágenes hablan por sí solas. Desde la derecha se ha intentado justificar la acción policial por la violencia de las protestas. Es cierto que hay algunos individuos llamando a los agentes de todo menos guapos, pero no son todos. De hecho, las imágenes muestran a chavales con las manos en los bolsillos y calladitos como si en la escuela se encontrasen. ¿Justifica la acción de unos cuantos repartir porrazos a diestro y siniestro, incluyendo señoras mayores y periodistas?
También hay imágenes de un señor que le roba la porra a un policía y posteriormente le muerde en un muslo. ¿Qué padre no atacaría a cualquier agresor de su hijo?
Uno de los argumentos favoritos de los defensores de la acción policial es que la protesta estuvo plagada de Sharps, RedSkins, anti sistemas, okupas y demás ultra izquierdistas. ¿Qué pasa, que al identificar a cada persona se le preguntó por su ideología política?
No quiero hacer valoraciones respecto a los hechos -aunque supongo que algo denotará mi forma de escribir-, simplemente voy a hacer una reflexión que continúa las palabras de Antonio Moreno, el jefe superior de la policía en Valencia. Imaginemos que esto es una guerra real -en la que combaten armas contra libros-, imaginemos que los estudiantes conforman el bando de un país y que las fuerzas del orden son el país contrario. ¿No sería ignominioso que un ejército atacase a civiles -como pueden ser señoras mayores y periodistas-? Si vamos a hablar en términos bélicos empleando vocablos como "el enemigo", también deberemos perseguir los crímenes de guerra.
En primer lugar, voy a exponer brevemente la situación previa a la Primavera Valenciana:
1. Se desata una red de corrupción que salpica a numerosos cargos del PP de la Comunidad Valenciana. Se ha cifrado el saqueo de la trama en unos 120 millones de euros del erario público.
2. Un juez decide destapar la trama de corrupción, pero como el partido político implicado es muy influyente y tiene bastantes contactos en el sistema judicial (que, como en cualquier democracia de prestigio, está absolutamente separado del sistema ejecutivo) finalmente se inhabilita a este juez demasiado curiosillo durante once años.
3. El presidente de la Comunidad Valenciana es juzgado por presunta conexión con la trama corrupta, pero como tiene un gran respaldo "popular", un jurado decide que es no culpable de los cargos por los que se le imputa, y estima que su conexión con la trama es estrictamente comercial (lo cual no dista demasiado de la realidad, y hay gente que opina que precisamente ése es el motivo que debería meterlo entre rejas).
4. Como los diversos dirigentes del PP de la Comunidad Valenciana se han quedado con unos 120 millones de euros públicos, la región no tiene dinero para, entre otras cosas, la calefacción de los institutos (durante un período hipotérmico que incluye un par de olas de frío siberiana y polar).
5. Los adolescentes, peligrosos ultras armados con libros, protestan durante varias jornadas. A ellos se suman otros ciudadanos que no ven normal la reducción de calidad de la educación y sanidad públicas causada por la desviación del dinero público a los bolsillos de los dirigentes de la región.
6. La policía recibe órdenes de la delegación de Gobierno de disolver por la fuerza las manifestaciones, y sin plantearse que pegar a niños está mal visto o que estos perroflautas se quejan por la disolución de derechos que también afectan a los mismos antidisturbios, deciden repartir más hostias que los curas un domingo.
A partir de estos hechos, se ha desatado una furibunda lucha entre izquierda y derecha cuyo único objetivo es buscar culpables de la situación. Aun a riesgo de parecer populista (en los últimos tiempos, cualquier persona que se queja de los de arriba es tachada como tal), voy a establecer mi propia conclusión: seguramente hubo provocación por parte de una minoría de los manifestantes, pero eso no legitima una brutal represión policial ni la desinformación -y en ocasiones tergiversación- de las protestas.
En primer lugar, voy a poner varios enlaces de los vídeos que demuestran la magnitud de la acción policial:
- Policía lanza a dos chicas contra un coche http://www.youtube.com/watch?v=A6G_4eIaDyY
- Policía pega a un niño sin motivo alguno y le rompe las gafas http://www.youtube.com/watch?v=42upGmB1Jm4&feature=results_video&playnext=1&list=PLAA75A1B279A83DF4
- Policía carga contra señoras mayores que quieren dar un paseo http://www.youtube.com/watch?v=gMpx_TQ6Fqo&feature=results_video&playnext=1&list=PLAA75A1B279A83DF4
- Periodista de RNE se queja de que la han agredido en Valencia http://www.rtve.es/alacarta/audios/radio-nacional/siguen-protestas-estudiantiles-valencia-medio-cargas-policiales/1327778/
- Un médico del Hospital Clínico de Valencia denuncia que la policía requisó los partes médicos de los heridos por la represión policial y que, además, les han prohibido informar a la prensa. http://www.goear.com/listen/2060f11/corte-hablar-por-hablar-dice-que-policia-roba-partes-a-ciudadanos-un-medico-internista-de-urgencias-en-vlc
- Antonio Moreno, jefe superior de la policía en Valencia, llama "el enemigo" a los estudiantes http://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2012/02/20/jefe-policia-llama-enemigo-estudiantes/883026.html
- El único vídeo que he encontrado (bueno, ni siquiera lo he encontrado, me lo ha cedido @cerebrada) que demuestra la violencia de los estudiantes http://www.youtube.com/watch?v=qQr96QsTePE&feature=player_embedded
- Una de las tantas noticias de La Razón que deslegitima la protesta http://www.larazon.es/noticia/5597-la-primavera-valenciana-real-calefaccion-dinero-y-delincuentes
Ahora bien, las imágenes hablan por sí solas. Desde la derecha se ha intentado justificar la acción policial por la violencia de las protestas. Es cierto que hay algunos individuos llamando a los agentes de todo menos guapos, pero no son todos. De hecho, las imágenes muestran a chavales con las manos en los bolsillos y calladitos como si en la escuela se encontrasen. ¿Justifica la acción de unos cuantos repartir porrazos a diestro y siniestro, incluyendo señoras mayores y periodistas?
También hay imágenes de un señor que le roba la porra a un policía y posteriormente le muerde en un muslo. ¿Qué padre no atacaría a cualquier agresor de su hijo?
Uno de los argumentos favoritos de los defensores de la acción policial es que la protesta estuvo plagada de Sharps, RedSkins, anti sistemas, okupas y demás ultra izquierdistas. ¿Qué pasa, que al identificar a cada persona se le preguntó por su ideología política?
No quiero hacer valoraciones respecto a los hechos -aunque supongo que algo denotará mi forma de escribir-, simplemente voy a hacer una reflexión que continúa las palabras de Antonio Moreno, el jefe superior de la policía en Valencia. Imaginemos que esto es una guerra real -en la que combaten armas contra libros-, imaginemos que los estudiantes conforman el bando de un país y que las fuerzas del orden son el país contrario. ¿No sería ignominioso que un ejército atacase a civiles -como pueden ser señoras mayores y periodistas-? Si vamos a hablar en términos bélicos empleando vocablos como "el enemigo", también deberemos perseguir los crímenes de guerra.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)